El aprendizaje en servicio va mucho más allá de los procesos
de aprender y servir, pues esta conjugación trata responder a situaciones
problemáticas mediante acciones realizadas por la escuela y la comunidad con el
fin de mejorar un aspecto que afecten a ambos espacios.
Dado que el
proyecto de intervención integra actores educativos con agentes sociales, el
aprendizaje en servicio es la mejor opción dado que el propósito final es que
quienes dan y reciben el servicio tengan una experiencia de aprendizaje y esto
sea llevado de manera permanente entre la escuela y la comunidad. Una característica particular de los programas
aprender-sirviendo es que deliberadamente promueven y diseñan experiencias
educativas como son definidas por Dewey (1938), que complementan a las
actividades de aprendizaje que se dan en el salón de clases.
Otra diferencia es la relación social que los alumnos tienen
con el profesorado, pares y personas en la comunidad. En las experiencias
aprender-sirviendo, el aprendizaje no es asunto del esfuerzo de una persona,
los procesos y logros son el resultado del trabajo coordinado en equipo en, escenarios
comunitarios complejos. La investigación nos demuestra que los programas aprender-sirviendo
más exitosos se caracterizan por: un alto nivel de integración de la
experiencia de servicio y las actividades del salón de clases; una alta calidad
de las actividades de reflexión; relevancia del servicio prestado; la relación
directa entre los alumnos con la gente en la comunidad: y ser un adecuado reto
para integrar el servicio y la academia a través de la reflexión.
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